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Cómo resolver problemas con la creatividad digital

Actualizado: hace 16 horas


No todos soñamos con ser deportistas o super estrellas, yo quería inspirar a millones y cambiar el mundo. Desde el 2016, solo buscaba la forma de crear una app que pueda educar y acelerar procesos y escalar equipos creativos, paso a paso. En 2020 durante la pandemia, descubrí el valor de simplificar y usar lo que ya existe.


Raúl, Kathe y yo. Primera y única oficina de Brandi Handy, Paraguarí, diciembre de 2016. Nos mudamos a una casa sin pisos, conexión eléctrica ni agua caliente para ofrecer soluciones creativas digitales a emprendimientos locales de hospitalidad.


Como breve introducción, vengo de una familia de clase baja, sin herencia ni apellido compuesto, no tengo título universitario y soy auto didacta. Trabajé como editor de video, como trade marketing, social media manager, profesor de audiovisual en una universidad y productor general para una marca de cervezas americana con un presupuesto mayor a $1M. Estrené un documental en cines y conocí en persona a Barack Obama luego de viajar becado a diferentes países.


La premiere del primer documental de deportes de aventura en cines de mi país, atrasada por más de 2 horas con más de 300 personas esperando en filas. Terminamos el material ese mismo día con un render de más de 24 horas.


En 2017, luego de intentos fallidos y decepciones personales en mi país, me vi obligado a viajar para buscar nuevas oportunidades y demostrar que los obstáculos que se me presentaron podían ser superados, siendo conscience de todos los futuros sacrificios. El 18 de mayo, viajé a New York con solo 35 dólares, con un ticket que adquirí ese mismo día.


El día que conocí a Barack Obama en Lima, Perú. Fui seleccionado entre los mejores 65 emprendedores sociales de América Latina y el Caribe para asistir al YLAI Summit.


Aterricé el día después, con una pequeña maleta y las esperanzas renovadas luego de cruzar la puerta de salida del aeropuerto JFK. Mi único plan era el de tomar el metro hasta Brooklyn, comprar un chip telefónico para poder navegar y realizar llamadas, e ir a un hostel que visité un año atrás para sentarme a buscar donde dormir esa noche.


Pensando en dónde dormir esa noche, en el cumpleaños de Joey Ramone, en Queens.


Sin tener conocidos o gente de confianza en una ciudad tan grande, mi instinto me llevó a un grupo de compatriotas locales, donde vi casualmente un poster anunciando un concierto de Jambao en el área de Queens, no dudé un segundo en llamar al contacto que se encontraba en el aviso para contarle sin perder el tiempo acerca de mi situación.


Me llené de felicidad luego de que el productor del show haya aceptado mi solicitud de dormir en su sofá, luego de contarle mi historia y hacerle llegar mis ganas de poder filmar el concierto para mi diario de viaje y ejecutar ideas de negocios.



La primera dormida de la aventura que recién iniciaba.



Ya en mi segunda noche en la ciudad, gracias a la hospitalidad de mi nuevo amigo, me encontraba sorpresivamente en un camerino compartiendo en compañía de leyendas de la cumbia argentina luego de haber llegado hasta Queens solo gracias a un saldo en una tarjeta de metro del año anterior.



Compartiendo con los integrantes de Jambao.


Se me presentó la oportunidad de ir a Washington DC para encontrarme con mi ex-novia, quien me invitó a un almuerzo en la ciudad, me arriesgué a ir con lo poco que conseguí de dinero gracias a un contacto que realicé con la banda después de filmar al vocalista Néstor Ameri Junior manejando un Dodge Challenger a más de 180 Km/h mientras se dirigía al aeropuerto.


Ya al quedarme sin recursos y con lo justo para pagarme solo una noche en un hospedaje de 8 camas compartidas, lo único que se me ocurrió fue encontrar un negocio en New York que pueda utilizar los servicios de mi emprendimiento ubicado en Paraguay. Tuve la suerte de que mi propuesta pre-diseñada de branding para un ecommerce de vestimenta fuera aceptada. Volví al poco tiempo a Brooklyn para vender mi primera marca por $5K.



Mi primera incursión en el ecommerce, vendiendo $1M por año desde un sótano en Bushwick, utilizando una plantilla para Shopify.


Gracias a la tecnología, una vez más pude contactar con un amigo venezolano que conocí un año atrás en Dallas, me recomendó donde alquilar mi primera habitación y me facilitó nuevas oportunidades con una compañía que se encontraba en búsqueda de un documentalista experimentado. Un mes después mi emprendimiento se encontraba como outsourcing partner para Tribe Coliving, una empresa que más adelante logró superar los $4M en ingresos por año.



Mi amigo Ben, trabajando en la planificación de contenido digital para una campaña de lanzamiento de la marca.


Para fines de mayo, y luego de haber pasado un montón de tensión y ansiedad, de haberme cambiado de departamentos 3 veces, me veía en mi nueva habitación, en Boerum Hill, a pasos del Fort Green Park (uno de mis parques favoritos y locación de "She's Gotta Have" de Spike Lee) sin tener que preocuparme por pagar alquiler ni preocuparme más por donde parar. En ese momento ya formaba parte de una comunidad de emprendedores de todo el mundo, orgánicamente.



540 State Street, donde viví por meses sin pagar renta y conocí a muchos amigos de por vida. Esta casa se encuentra solo a metros de donde vivió Jay Z y fue filmado su video hit "Empire State of Mind".


Vi como uno de mis sueños se iba convirtiendo en realidad, hasta me di lujos de viajar para eventos de mi interés a estados como Washington, Oregon, o visitar amigos que viven en Chicago, donde luego de perder un vuelo y pasar una noche épica en un centro cultural llamado The Dojo, recibí la noticia de que fui seleccionado como National Winner de la Creative Business Cup, a realizarse en noviembre, en Copenhagen, Dinamarca.



Maryhill Loops Road, el sueño de cada fanático del downhill skateboarding.


Me encontraba en un aeropuerto cuando mi vida corría a ritmos desenfrenados, teniendo que volver a New York para buscar mis cosas, ir a Miami con la chica con la que salía en ese momento para luego volver a Boerum Hill a buscar mis cosas para ir llegar por primera vez a San Francisco, la capital mundial de la innovación a conocer a unos futuros clientes.



El correo que recibí en el aeropuerto O´hare el día de mi cumpleaños.



Luego de viajar a Europa con solo ticket de ida, sobrevivir un mes con mi equipo de 2 personas, el cuál se arriesgó a viajar, entre País Vasko , Dinamarca y Barcelona. Volví a mi pueblo de 35 mil habitantes con los bolsillos y el estómago vacío, y después de aguantar 52 horas entre 3 diferentes aeropuertos. Aterricé en Puerto Iguazú, Argentina con 40 grados y otro amigo que venía a buscarme para ir a un hotel.



El equipo de Brandi Handy, en un bootcamp creativo en Copenhagen Business Academy.


Pasaron poco más de 3 años luego de que me tocó por primera y única vez limpiar una habitación de un hostel a cambio de unas noches sin tener que pagar. El 2018 estaba a la vuelta de la esquina y me tenía que preparar para contar a mi familia y amigos que volví con las manos vacías y sin poder explicar que no había podido desarrollar ninguna app.


Hoy día puedo decir que mi ceguera no podo ser más grande durante aquellas épocas ya que en los últimos 5 años viajé en más de 150 vuelos sin comprar un solo ticket, ayudé a crear más de 100 empleos permanentes, entrené e inspiré a negocios en diferentes continentes, formé amistades duraderas, viví en ciudades como Buenos Aires, Quito, Miami, compartí experiencias y conocimientos, todo sin haber siquiera soñado llegar al 1% de lo que me propuse personalmente y rompiendo todo lo que nos creyeron en mi pronosticaron.



¿Para que utilizar banderas si tenemos smartphones?


Ya en 2020, cuando la crisis de la pandemia afectó a todo el mundo, fui testigo de que la suerte es donde la preparación y la oportunidad se encuentran. Mi idea de una app que solucione problemas de emprendedores se encontraba pivoteando a un programa educativo y una plataforma para medir progresos y generar interacción. "Si la vida te da limones, haz limonada". Descubrí que gracias a la creatividad todos podemos solucionar problemas, y sin inventar la rueda, mi propuesta fue solicitada para llevar a cabo un proyecto financiado e impulsado por la Embajada de Estados Unidos en Ecuador.



Mango Class, implementada en su esplendor, customizando OpenEdx de forma creativa.


Lo que fue un año de miedos, conflictos, decisiones y decepciones, se convirtió en momento en que mi nuevo producto Mango Class, basado en el Open Source OpenEdx, desarrollado por el MIT y Harvard University, fue lanzado y validado por 350 nuevos usuarios que interactuaron por casi un mes utilizando features, proveyendo feedback y co-creando soluciones, al igual que cualquier startup, pero esta vez con base en San Francisco, donde me casé con la mujer de mis sueños y viví los momentos más reveladores de mi vida.



Utilizando sistemas para acelerar procesos, Mango Class.


No es necesario venir de una familia privilegiada, ni tener un certificado de una institución prestigiosa, se trata de pensar en los problemas y buscar las soluciones más realistas y sencillas, con la simplicidad como principio y la educación auto-dirigida como arma. La creatividad digital puede sobrepasar metas, y está al alcance de tu mano, al igual que un árbol de mango provee sombra para estudiar, en países que no tienen escuelas.



El día de nuestra boda, mi esposa Katie y mis housemates celebrando el día mundial de la amistad, con una boda de distanciamiento social en el Golden Gate Park, donde todxs realizaron donaciones a ONGs y llevaron sus propios utencilios para comer.



#emprendimiento #creatividad #digital #metas

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